Sunday, December 16, 2018

Plan de Formación Ciudadana

El desinterés de los jóvenes por la política, el funcionamiento actual de los gobiernos, la corrupción, entre otros, ha llevado a cuestionar al país la educación ciudadana brindada en las escuelas. La carencia de aspectos relacionados con la educación cívica le han pasado la cuenta a la sociedad chilena y para ello se han establecidos ciertos marcos de acción que permitirían corregir esto. El considerar la formación ciudadana en la escuelas es pensar la escuela como un espacio para preparar a los niños y jóvenes para aprender no solo cómo se forma un gobierno o como se formulan las leyes, sino que además se produce un aprendizaje relevante para trabajar, aprender, debatir valores y conocer características de las personas que componen la comunidad que se habita.

En este sentido la Ley 20911 que crea el plan de formación ciudadana para los establecimientos conocidos por el estado establece que estas instituciones "...deberán incluir en los niveles de enseñanza parvularia, básica y media un Plan de Formación Ciudadana, que integre y complemente las definiciones curriculares nacionales en esta materia, que brinde a los estudiantes la preparación necesaria para asumir una vida responsable en una sociedad libre y de orientación hacia el mejoramiento integral de la persona humana, como fundamento del sistema democrático, la justicia social y el progreso. Asimismo, deberá propender a la formación de ciudadanos, con valores y conocimientos para fomentar el desarrollo del país, con una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social. En el caso de la educación parvularia, este plan se hará de acuerdo a las características particulares de este nivel y su contexto, por ejemplo, a través del juego." Esta ley se basa en el logro de ciertos objetivos relacionados con la comprensión de los conceptos de ciudadanía, derechos, deberes, estado, entre otros, los cuales resultan relevantes a la hora de comprender el funcionamiento de la sociedad.


Como estudiantes de pedagogía que han realizado sus prácticas profesionales en distintos centros de la Región Metropolitana hemos querido rescatar ciertos elementos que consideramos que van en la misma dirección de la Ley 20911. Por ejemplo:

a) Promoción de la participación de los estudiantes en las elecciones del centro de estudiante. Muchas veces esto viene acompañado de debates o foros que complementan el proceso y permiten que el voto sea efectuado de manera informada. 

b) Espacios de valoración social y cultural sobre todo en la relación existente con los estudiantes extranjeros, en instancias como muestras culinarias, presentaciones de bailes típicos, entre otros. Estas instancias permiten un mejor conocimiento de la comunidad y de sus componentes, promoviendo ademas valores como el respeto y los derechos. 

c) Espacios de discusión y debate a partir de una noticia contingente llevada por el profesor. Estos temas con elegidos en acuerdo con el equipo docente y se problematizan junto a los estudiantes. De esta acción emergen valores como el respeto a la diversidad, la conciencia social y permiten conectar a los estudiantes con la realidad nacional. 

Además como futuros docentes proponemos otras instancias relacionadas con la Ley 20911 las cuales podrían ir en beneficio de la formación ciudadana en las escuelas. 

a) La presentación de una cuenta pública de la escuela a la comunidad, ya sea a través de un acto público o vía online. Este aspecto otorga transparencia a la escuela como institución y permite reforzar aspectos como la democracia, la confianza y la anti-corrupción.

b) Elaboración cooperativa de documentos como el PEI o el manual de convivencia. Esta acción permita organizar el objetivo de una institución a partir de una construcción realizada con la participación de la comunidad, otorga identidad y releva aspectos como la autoregulación, la democracia, los acuerdos y el respeto. 



Dilema ético: ¿Delatarías a tus vecinos?

En Chile, durante la Dictadura, surgen "los sapos", agentes de inteligencia pertenecientes a la CNI quienes se infiltraban dentro de los distintos espacios educativos (Escuelas, Universidades, entre otras). A continuación uno de los tantos relatos que corrobora la situación planteada:

" 'Había gente de la CNI dentro de la escuela, nunca supimos exactamente quiénes eran pero sabíamos que habían sapos, no sé si entre los alumnos, pero dentro de los profesores seguro, y entre los funcionarios también. Entonces estábamos como infiltrados'. Joaquín (56)". 
(Recuperado de http://www.icso.cl/wp-content/uploads/2016/01/ICSO_DT23_Jovenes_Barros.pdf)

También hubo quienes no pertenecían a este organismo y que colaboraron con él, se les llamó "cómplices pasivos" de la Dictadura. Es así como varias personas, muchas veces sin tener motivos reales, acusan a otras de ser opositoras al régimen dictatorial, aprovechando esa circunstancia para ajustar cuentas, saldar sus deudas, escalar socialmente, entre varias.

Es a partir de esta situación que nos surge el planteamiento de un dilema ético considerando el contexto:

Supone que estás en Chile, es el año 1976. Eres profesora y llevas alrededor de diez años haciendo clases en un Liceo Municipal de Santiago en donde asisten niños, niñas y adolescentes que cursan su enseñanza secundaria. Notas que uno de tus estudiantes, quien vive en tu mismo barrio, no canta el himno nacional en clases, además, sabes que su familia, tus vecinos de toda la vida, colaboran en ocultar y resguardar a personas que son buscadas por la CNI. Todo el profesorado lo sabe de forma implícita pero nadie habla de ello. Por otra parte, tu hija de tres años se enferma y necesita de forma urgente una operación pues su vida corre peligro. Esta operación es muy costosa, no es cubierta por los servicios de salud pública, y tú no tienes dinero, sabes que los bancos tampoco te prestarán. Sin embargo, desde hace unas semanas has notado que cada vez que vuelves a tu hogar hay un señor dentro de un auto estacionado cerca de tu vecindad. Le has visto fumando sin más que esperar y observar detrás de sus lentes negros. Es claro que es un agente de inteligencia. Sabes que podrías darle información de forma confidencial respecto a tus vecinos y obtener dinero a cambio para operar a tu hija pues su vida peligra.

¿Qué harías tú en esa situación? ¿Por qué?


Ciudad y Memoria

A medida que crecimos, la ciudad se transforma con nosotros. Desde que tomamos consciencia de nuestro entorno podemos ser testigos de cómo la ciudad cambia. ¿Qué ha caracterizado este proceso de transformación? Principalmente, la tensión. Actualmente, vivimos sumergidos en una dramática tensión entre la modernidad y la tradición. Vemos como la masificación y globalización ha significado una desconexión con aquello que es el fundamento de nuestra constitución social y todas sus dimensiones. En muchos casos, la modernización ha llevado a un deterioro del espacio público, ha provocado que la ciudad sea un lugar cada vez menos acogedor y por lo tanto, ha significado que perdamos de vista aquellas etapas iniciales que nos conformaron como sociedad, aquellas características de la ciudad que nos enseñaron y fueron fundamentales en nuestra formación. Sin embargo, no vemos esta marcha entre lo uno y lo otro como algo negativo, porque estamos sometidos, nos dejamos arrastrar y hemos cambiado completamente la forma de relacionarnos, incluyendo nuestra forma de comunicación con la ciudad. Estamos inmersos y avanzamos hacia donde nos lleve la corriente, pero, hay un detalle, estamos escribiendo esto ahora y significa que no estamos haciendo caso omiso a este proceso, además, somos profesores y, desde el paradigma de educación crítica y activa, nos preguntamos ¿somos capaces de evidenciar y afrontar esta tensión social desde el punto de vista pedagógico? Creemos que sí, al menos tenemos la convicción, y para ello debemos partir por reconocer todo aquello que ha formado parte, de una u otra forma, en la constitución de nuestra identidad como sociedad, para luego crear procesos educativos que apunten a la reconciliación entre nuestro presente y pasado, y así permitamos la comprensión de valorar, específicamente, lugares históricos como referentes de la configuración de identidad colectiva.
En función de lo todo esto, reconocemos la ciudad como un espacio educativo que se desenmarca de la normativa tradicional de la escuela y que históricamente ha significado una influencia significativa al momento de pretender educar a la población.
Proponemos un mapa educativo de la ciudad que incluye el logro de aprendizajes respecto a la ciudad, en la ciudad y para interpretar la ciudad, y cuyas paradas consideramos tienen gran potencial pedagógico vinculado a la temática de este blog.

1) Estadio Nacional 
Ubicación: Avenida Grecia 2001, Ñuñoa, RM
Como llegar: Metro Estadio Nacional Linea 6. 


El Estadio Nacional debiera ser considerado un espacio para los deportes, conciertos y grandes eventos, sin embargo, la historia del estadio está manchada. El estadio fue tomado por la Fuerzas Armadas y considerado un centro de detención desde el 12 de septiembre de 1973 hasta el 9 de noviembre del mismo año. En él se encarcelaron a 40 mil personas, de las cuales cerca de mil fueron mujeres. Se realizaron interrogatorios, torturas, violaciones y amagos de fusilamientos. Si bien el Estadio Nacional fue un centro de detención solo dos meses, su historia y sus huellas aún siguen siendo parte de este espacio. De hecho, como una manera de conmemorar a los detenidos y a las víctimas que pasaron por el estadio, se mantienen intactas un sector de las galerías conocido como la tribuna viva. 

Los registros sobre el Estadio Nacional como centro de detención fueron tomados por prensa extranjera que obtuvo la autorización para grabar. La prensa española, alemana y francesa tomaron un rol fundamental en la producción de material de gran importancia para la historia de Chile. 

Observa el vídeo adjunto y cuando pases por Avenida Grecia intenta pensar en qué pasaba 45 años atrás y piensa en el significado de las rejas que aún persisten en el estadio. 

2) Londres 38 
Ubicación: Londres 38, Santiago, RM
Como llegar: Metro Santa Lucía o Universidad de Chile, Linea 1. A un costado de la Iglesia San Francisco.


Londres 38 irónicamente se encuentra ubicado a un costado de una iglesia, a pasos de la Alameda y a unas cuadras de La Moneda. Fue un edificio utilizado por la DINA como centro de detención y tortura de opositores a la dictadura militar desde noviembre de 1973 hasta septiembre de 1974. Londres 38 era conocido entre los detenidos como la casa del terror o la casa de las campanas, dado que desde el interior de podían oír los companazos de la Iglesia San Francisco. Se conocía en la jerga de la DINA como Yucatán y para evitar la localización del lugar cambiaron la dirección por Londres 39. Unos de los métodos más frecuentes en este centro, según relatos de los sobrevivientes, era la cama eléctrica conocida como la parrilla. 

Cuando pases por cerca de este inmueble notarás de inmediato donde estás, debido a que como una forma de conmemorar a los torturados se insertaron placas de mármol blanco y de granito negro en los adoquines con los nombres de las personas que pasaron por el centro de detención, esto, como una forma de representar la obligación que tenían los detenidos de mirar al suelo al momento de llegar al lugar. 

(3) Villa Francia 
Ubicación: Barrio Villa Francia, Estación Central, RM.
Como llegar: Metro Las Rejas (Linea 1) luego tomar autobús hacia el Sur. 


La Villa Francia podría ser un barrio común y corriente de la Gran Capital, sin embargo, durante la dictadura militar dos hermanos Rafael (18 años) y Eduardo (20 años) Vergara Tolero fueron asesinados por una patrulla de carabineros. Ambos se convirtieron en símbolos de la lucha contra la dictadura de Pinochet y en conmemoración a ellos se celebra el Día del Joven Combatiente. 

(4) Barrio San Borja
Ubicación: Santiago, RM
Como llegar: Metro Universidad Católica (Linea 1)


El Barrio San Borja ubicado a cuadras de la Plaza Italia fue un sector de la capital constantemente perseguido durante el periodo de la dictadura militar, pues se suponía que en esa zona habitaban muchos simpatizantes de izquierda. Por lo mismo, fue allanado por las Fuerzas Armas y además es uno de los pocos lugares de donde se tiene registro de que hubo una quema de libros considerados comunistas. La quema de libros del vídeo adjunto fue realizado en Diagonal Paraguay con Lira y al ser consultados por periodistas franceses los militares respondieron que correspondían a libros de doctrina marxista. Junto con ello en el vídeo se visualiza un caso de los conocidos "sapos", personas que a cambio de dinero eran capaces de delatar a vecinos de izquierda. 



Museo de la Memoria y los Derechos Humanos: una mirada al pasado para construir el futuro


Las instalaciones del Museo de la Memoria han sido inaugurada el año 2010, con el objetivo de conmemorar a las víctimas de la dictadura de 17 años en Chile. A pesar de presentar una carácter conmemorativo y educativo existe un porcentaje de la población que lo critica o evita visitarlo. El nivel de discusión y debate sobre el museo es tanto que según la encuesta Cadem de agosto de 2018 un 67% del país está de acuerdo con la existencia de este lugar. Declarado un montaje por unos y un homenaje por otros, esta pieza de la ciudad de Santiago permite evidenciar la polarización que aún persiste en  nuestro país y que es producida por la dictadura militar.



El Museo de la Memoria se desenmarca de los museos que lo rodean, pues requiere de cierto contexto social y político cuya ausencia provocaría, lo más probable, una incomprensión del espacio visitado. El Museo es un espacio educativo, pero que narra una construcción (o de-construcción) histórica que requiere una base y un fundamento, el cual puede ser aprendido de manera independiente o en el caso de las escuelas, puede ser otorgado por el o la docente respectivo (a). Consideramos que este proceso resulta obligatorio a la hora de visitar el museo, pues permite entender e involucrarse con los elementos que ahí se muestran. Afiches, relatos, vídeos, libros, todo requiere un contexto para otorgarle un significado.



El Museo de la Memoria es un museo que invita a reflexionar, a mirar Chile desde otro punto de vista, desde los hechos que ocurrieron. Esto complica a muchas personas que prefieren colocarse una venda en los ojos y omitir esa parte de la historia de nuestro país. Lo que sí... el Museo de Memoria es un espacio obligatorio. Esta aseveración no está dada por una tendencia política, ni por una relación directa con el museo, sino porque es un espacio que nos permite comprender la actualidad, el sistema político, económico y social en que nos movemos. Más enriquecedor aún si es agregado a historias de familiares de vivieron en aquella época o relatos tomados del cine, de libros, etc. Todo suma a la hora de visitar el museo de la memoria y todo alimenta esa imagen que uno puede construir sobre ese periodo.

Fueron 17 años y como jóvenes que no vivimos en dictadura nos permite, a lo menos, sentirnos unos minutos en un país muy diferente al actual. ¿Qué implicancias tiene esto?. El museo permite empatizar con lo vivido en dictadura, con la víctimas, con los familiares, y nos lleva a valorar el presente. Todo esto con el fin de no repetir estos hechos, de no retroceder como sociedad, pues la única manera de no cometer los mismos errores que en el pasado es recordar lo vivido y reflexionar sobre ello. Consideramos que como docentes una visita al museo de la memoria implica entrar en esa lógica, para que nunca más en Chile se comenta crímenes como los cometidos en dictadura.




¿En mi educación escolar, recibí una educación en derechos humanos?

En clases se planteó la pregunta "¿En mi educación escolar, recibí una educación en derechos humanos?". En ese momento no tuve respuesta debido al desconocimiento que tenía acerca de esta idea (educación en derechos humanos), por lo que decidí investigar por mi cuenta para reflexionar en torno a ella. Dentro de la información disponible, encontré un documento con el siguiente extracto que me permitió entender esta idea:

"La educación en derechos humanos busca contribuir con los seres humanos en la conquista de su derecho a ser personas, creando condiciones para que todos y todas vivan sus derechos y educando en y para la práctica y defensa de los mismos. Para que esas condiciones sean posibles resulta indispensable que la educación ayude a construir estilos de convivencia democrática que son los que facilitan la comunicación, la participación, el desarrollo integral del sujeto permitiendo así el pleno desarrollo de cada persona y su compromiso con los demás miembros de la sociedad en la que vive." (recuperado de: http://www.corteidh.or.cr/tablas/r24456.pdf).

A partir de ello me puse a pensar en mi experiencia en la Escuela. Esta se enmarca en la realización de la Enseñanza Básica y Media en colegios particulares subvencionados de congregaciones religiosas católicas: De Kinder a Octavo Básico asistí al colegio de "las monjitas" y de Primero a Cuarto Medio asistí al liceo de "los curitas".

En Básica se nos hablaba todos los años de los siete sacramentos: bautismo, comunión, confesión, confirmación, matrimonio, unción de los enfermos y orden sacerdotal. Como solo había un curso por nivel y el pueblo era pequeño, dentro de quienes asistíamos a catecismo los días sábados, la mayoría pertenecía al curso. De este modo, pasamos dos años viéndonos de lunes a sábado. Recuerdo que a mi papá no le gustaba que yo fuera, así que me chantajeaba dándome unas moneditas para quedarme en la casa, pero yo las ocupaba para comprarme chocolates blancos Fruna en un negocio cuando volvía a mi casa. Como me llevaba bien con él, me explicó por qué no le gustaba que yo asistiera. Su motivo principal se debía a que él era mormón, incluso fue misionero durante dos años cuando era joven. Eso me hizo entender las actitudes de mi papá cuando tenía que ir al colegio a dejarnos en la mañana, o cuando debía asistir a misa de mi curso el mes que nos correspondía en el año, o al ir a los eventos de fin de año en el colegio, o su incomodidad al toparse con una "monjita" que le gustaba conversar con él. Mi mamá y mi abuela, muy apegadas a la Iglesia Católica y al colegio omitían cualquier cosa que pudiera delatar que mi papá perteneciera a otra religión, esto tenía como razón principal el rechazo de la Escuela ante ello, pues era un requisito "implícito" ser una familia (totalmente) católica. En este sentido, se educaba en "derechos humanos", pero solo a los católicos.



El panorama cambió en la Enseñanza media, en donde muchos de mis compañeros y compañeras no eran religiosos, ni se "castigaba" que sus familias no lo fueran porque el propósito de ella era educar en valores, en este sentido, se referían a educar en Derechos Humanos teniendo como referencias algunos "santos" como Leonardo Murialdo. De hecho, las lecturas de varios textos literarios se relacionaban con la vulneración de derechos que hubo en Chile durante el año 1973. En religión también hablamos de ello, sin embargo, en Historia, durante los cuatro años de enseñanza media estuve esperando que estudiáramos esos contenidos pues para mí eran desconocidos y quería saber más... Un par de libros y los capítulos de "Los 80" no eran suficientes. Cuando egresé de la Enseñanza Media, me di cuenta que la profesora quien debió habernos hecho estudiar el tema, adhería a la Dictadura de Pinochet. Esto me hace pensar en la importancia de tener un posicionamiento político como profesores en cuanto a Derechos Humanos, no podemos permitir invisibilizar estos hechos y los que siguen ocurriendo, como pasó en mi experiencia. Finalmente, como futuros profesores de Matemáticas y Física, este desafío es mayor pues son pocas las instancias que se tendrán para educar a las y los estudiantes en derechos humanos.

Sunday, October 21, 2018

Familia, política y yo


Relato de mis primeros encuentros con ideas políticas.
Consuelo Villagrán Sandoval



El recuerdo que tengo de mis primeras nociones relacionadas con aspectos políticos viene de mi infancia, específicamente, de mi entorno familiar más cercano. Mi familia es pequeña, está constituida por mi madre, mis dos hermanas, mi hermano, mi abuela materna y mi abuelo materno. Durante mis primeros años de vida, y durante mi adolescencia de manera esporádica, vivimos todos juntos, todos los de este núcleo familiar que menciono, lo que provocaba que las relaciones fueran muy estrechas y casi no hubiera espacio personal o privado. Los adultos tenían conversaciones de todo tipo ignorando que nosotros, los menores, estábamos siempre ahí, recibiendo e interpretando los mensajes que iban y venían. De entre las muchas cosas que escuchábamos de mis abuelos y de mi mamá, estaban estos mensajes de postura política que eran radicales y los entendíamos como única verdad.
Mis abuelos vivían en Villarrica para la época de la dictadura, y mi madre vivió su niñez y adolescencia durante ese período. Ellos, en aquel momento, tenían buena situación económica porque mi abuela tenía algunos negocios que les daban ganancias necesarias para mantener a la familia. Mi mamá siempre me ha contado que durante su niñez tuvo un buen pasar, tenía lo que quería y que sus padres (mis abuelos) tenían bienes y buenos ingresos.
Yo no entiendo mucho de economía y política, pero ahora pienso que tal vez este estilo de vida que había alcanzado mi familia influía en las opiniones que tenían respecto de la situación política del país bajo el mando de Augusto Pinochet. Era de todo el tiempo escuchar a mi abuelo decir: “comunistas de mierda”, “Pinochet vino a arreglar el país”, “Pinochet hizo lo que se debía hacer”, o a mi abuela que decía cosas como “ese es mi general”. Yo no hacía preguntas, porque la forma decidida e inflexible en la que hablaban me daba a entender que las cosas eran así y no había vueltas que darle. Por ahí, entre las conversaciones, escuchaba: “Pinochet limpió al país de la delincuencia” lo que me hacía pensar que realmente así había ocurrido y que, por supuesto, era algo bueno… ¿quién no iba a estar de lado de un mandatario que hiciera frente a la delincuencia?
Bueno, a medida que crecía fui entendiendo las cosas de otra manera y cuestionando todo aquello con lo que crecí creyendo.
Dentro de este núcleo familiar del que partí hablando había una persona más. Crecí, en los años 90, con uno de mis primos (político) con el que fuimos muy cercanos y mi afecto por él es el mismo que tengo por mis hermanos. Él era unos tres años mayor que yo, compartíamos muchas actividades y lo admiraba. Él representaba para mí una imagen de hermano mayor.
Mi primo desde su pubertad comenzó a involucrarse en problemas relacionados con drogas y delincuencia, sin embargo siempre seguimos unidos: yo admirándolo y él cuidándome. Así, siempre vi de cerca las cosas que hacía, pensaba y todo aquello que le gustaba o no. Comenzó el período en que él escuchaba música de Ska-P, un grupo español de música punk, y de otros similares. Era fanático y se identificaba con las letras de esas canciones. Comenzó a cambiar su apariencia, a usar mohicano de colores chillones, pantalones negros ajustados, bototos y cadenas. Me pedía que cosiera sus pantalones para que le quedaran más ajustados y, por supuesto, yo lo ayudaba. Me hizo partícipe de su ideología y me explicaba por qué se consideraba “panky”, me decía “estoy en contra del racismo y del sistema”. Yo estaba de acuerdo con lo del racismo, lo otro no lo entendía mucho, pero me vi enfrentada a un coche abrupto con respecto a lo que opinaba el resto de mi familia, eso con lo que crecí hasta el momento en que mi primo me mostró otro modo de pensar.
Con toda esta influencia, y estos coches ideológicos era natural querer saber quién tenía la razón, qué era mejor, o al menos entender de qué hablaban. Así, fui consultando más y armando mi propia película, cuyos creadores fueron mi familia y mi primo. De la producción comencé a encargarme yo, hasta hoy.


Saturday, October 20, 2018

Todo viene de a tres

Desde hace algún tiempo, en mi cabeza, he tenido la idea de que tanto las cosas buenas como las malas vienen de a tres. Del mismo modo, cuando uno requiere comprobar ciertas conjeturas, se consideran tres fuentes de información para validarla, "triangular información" es como le llaman en el DEP.

Al tratar de recordar alguna experiencia autobiográfica de socialización política, se me vinieron tres situaciones distintas a mi mente. Decidir entre ellas me fue imposible, pues consideraban dimensiones distintas y aparentemente inconexas entre sí. 

La primera de ellas se remonta al 2005, año de elecciones parlamentarias en nuestro país. Yo iba en quinto básico, tenía diez años. Como tarea de alguna asignatura (no recuerdo cual) debíamos realizar, en grupos de cuatro personas, una breve entrevista a algún candidato a diputado o senador, y tomarnos una fotografía con esa persona. Esto a mí me parecía muy difícil de lograr, pues pensaba que "los políticos" tenían mucho trabajo que realizar, y que debían estar compartiendo con "gente importante" en la promoción de su candidatura. Esto se acrecentaba aún más al pensar en un pueblo pequeño como el mío: rural, habitado por un poco más de once mil personas. Una de mis compañeras se enteró que donde vivía (un pequeño sector de la comuna) asistiría Juan Pablo Letelier. Recuerdo que estuvimos mucho rato esperando, por lo menos unas tres horas después de su supuesto horario de llegada. Éramos cuatro cabras chicas, cansadas y con hambre, y más encima sin ningún adulto que pudiera acompañarnos. Una vez que la persona en cuestión apareció, sentí como si estuviera viendo a un rockstar, a alguien muy importante trabajando por cuidar a nuestro país, sentía que ni si quiera podía acercarme tanto debido a su cargo político. Debíamos cumplir con el trabajo del colegio, así que de todas formas tuvimos que acercamos a él. Nos tomamos una foto (la cual aún conservo), y le realizamos la entrevista que preparamos una vez que terminó su promoción (porque típico que había llegado muy atrasado y tenía que empezar lo antes posible). Después de esa experiencia sentí que quedé impregnada de poder, o sea, ya había conocido y compartido un breve momento con un político a mis diez años. Había subido de nivel... bueno, eso pensé en ese momento. Con el paso de los años me di cuenta de lo corriente y vacía que fue aquella experiencia, mientras tanto yo seguía siendo una niña, y ellos seguían jugando a velar por el país.


Mi segunda experiencia la viví el año 2010, cuando cursaba el segundo año de enseñanza media. La lectura que como curso nos correspondía realizar era "De amor y de sombra" de Isabel Allende. Esa autora me parecía familiar, tal vez era por un par de libros que mi mamá tenía en la biblioteca de la casa donde vivíamos. Para mí fue una experiencia transformadora. Por una parte, el lenguaje sencillo y atractivo que la autora ofrecía hizo que leyera rápidamente el libro. Por otra, la sorprendente conmoción que me llevé llegando a la parte final. Me explico: inicialmente pensé que solo se trataba de una intensa historia de amor, la cual me cautivó. Pero no. La historia, no sé cómo, comenzó a relatar crímenes cometidos durante la dictadura chilena iniciada el año 1973. Como parte de la ficción, la autora relataba el hallazgo de cadáveres escondidos por militares en una mina. Recuerdo que me dolió mucho leer aquel apartado. Recuerdo además, empatizar y sentir la desesperación de los personajes principales, sobretodo de Irene, la protagonista.
Para contextualizar, quisiera mencionar que mi madre y padre nunca me dieron a conocer de forma clara su postura respecto a todo aquello que se relacione a la dictadura. Tampoco creo que su postura fuera clara. Crecí en una casa en donde, tanto "la derecha" como "la izquierda" tenían aspectos positivos y negativos. Era común en mi casa escuchar y cantar "los viejos estandartes" y luego "el pueblo unido". De Pinochet se hablaba que "sí... hizo cosas malas, ¡pero el país estaba tan mal económicamente! ¡Él arregló la economía, Vane!". Esto explica lo impactante que fue para mí leer aquel libro. Sabía que habían pasado "cosas malas", que se vulneraron derechos de muchas personas. Es así como mi acercamiento a aquellas situaciones, mediante la literatura, se convirtió en una experiencia dolorosa e imborrable.

La tercera situación la viví el año 2013. Estaba cursando mi primer año de universidad y ya era mayor de edad. Recuerdo que estaba pasando un día domingo con "mi pololo" de ese entonces (de aquí en adelante C.) y la familia de su papá. Almorzamos muy tarde, situación que me tenía incómoda pues era día de elección presidencial (primera vuelta). Yo quería irme temprano para mi casa (que quedaba a una hora de donde estábamos) para alcanzar a votar. Sería primera vez que lo hacía, estaba emocionada por eso. "El tío" dijo que nos llevaría a mí y a C. a nuestras casas, y aprovecharía de votar también. Así, cuando nos retiramos, me sentí más aliviada porque según mis cálculos alcanzaría a votar. El tío y C. pasaron a votar a su comuna (distinta a la mía), y luego decidieron pasar a saludar a la familia materna de C. Yo pensé que si eran unos cinco o diez minutos alcanzaría... pero pasó más de una hora. Yo estaba enojadísima, indignada. Me sentí muy pasada a llevar por el tío. Pese a que con C. tratamos de que me fuera a dejar, el tío se mantuvo conversando con la familia materna de C. acerca de un tema que lo tenía complicado. Finalmente me fueron a dejar a mi casa, pero ya se había acabado el plazo para votar. Yo iba sentada en la corrida de atrás de la camioneta, no hablé en todo el camino (raro en mí en ese momento). Fui muy fría con el tío al despedirme, no le di ni las gracias. ¿Gracias por qué?, pensaba. Llegué a mi casa, saludé a mi familia, entré a mi pieza con la luz apagada y me eché sobre mi cama. Sentía pena e impotencia. Sabía que el tío la estaba pasando mal, pero pasó a llevar mi derecho a voto. Creo que nunca consideró la situación de desigualdad que estaba viviendo, pues él estaba a cargo de mí, yo dependía de él para volver a mi casa porque él quiso hacerse cargo. Esta situación constantemente vuelve a mi cabeza. Un voto no cambia nada. El sentirse apropiada de las decisiones políticas y ciudadanas sí. No siento, ni he sentido eso.

Como mencioné anteriormente, tengo la idea de que tres componentes van formando decisiones, estableciendo conjeturas. En este caso, tres situaciones perfilan y modelan el cómo me posiciono políticamente en el mundo: observadora a la distancia de lo que ocurre. ¿Será tiempo ya de cambiar?, ¿será que necesito tres nuevas vivencias? o ¿será que necesito liberarme de estas ternas?

Monday, October 8, 2018

El cine como socialización política.



Durante mi infancia, siento yo, que mi padres tenían una ley. Nunca nos hablaban de política, ni de religión. No eran temas que se tocaban en la mesa, al menos cuando eramos pequeños. Se podría decir que era una ley implícita, ya que quizás no se daban cuenta y hasta el día de hoy no se dan cuenta, pero resulta ser uno de los elementos de mi infancia que más aprecio.

Siempre me sentí un niño muy curioso. No era un fanático de los dibujos animados, algo común en niños de mi edad, pero sí tenía (y tengo) mucho interés en documentales. Junto con el parecido físico eso es algo que heredé de mi papá. Me gusta ver la realidad, me gusta ver como es la vida de otras personas, como ellas sienten y me gusta conocer a los verdaderos protagonistas de las historias.

No sé como llegamos a esto, pero recuerdo que tenía unos tíos que vivían en Chillan Viejo, era domingo y creo que tenia unos 9 años. Solíamos aprovechar el día domingo para salir y elegimos ir donde el hermano de mi papá. Mis tíos estaban muy emocionados porque habían recién visto una película que les había encantado y propusieron que las vieramos todos juntos. La película se llamaba Machuca. No recuerdo exactamente cual fue la reacción de las demás personas, pero sentía que por primera vez veía una película chilena y real, de la vida.

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De manera muy resumida el título de la película Machuca viene del protagonista de esta, Pedro Machuca un joven que vive una población y que logra ingresar a un colegio cuico a través de un programa de inclusión ejecutado por los curas de la comunidad. Dentro de la escuela conoce a Gonzalo Infante, un joven de familia muy acomodada que comienza a formar una relación de amistad con Pedro. La película muestra el desarrollo de su amistad, Pedro va a la casa de Gonzalo, Gonzalo va a la casa de Pedro y comienzan a conocer sus realidades. En esa época, Chile 1973, la polarización política está más que presente y provoca cuestionamiento, enfrentamiento y reflexiones. Llegado el día del golpe militar finalmente la población de Pedro Machuca es allanada lo que marca un quiebre de la relación de amistad a partir del quiebre de la nación.

Al ver la película habían muchas cosas que no entendía pero aún así me gustaba. Aparecían palabras nuevas (momio, facho, comunista, UP, etc) , vestuarios que nunca imaginé que se usaban en Chile y realidades que no conocía. Machuca me estaba mostrando como era mi país en una época que ni siquiera había dimensionado que existía. Como niño uno vive el presente y la conciencia del pasado es casi nula. Machuca creo que me hizo ser consciente del pasado, Chile no siempre fue así, había una historia detrás y al parecer yo no la conocía. 
Con el fin de entender qué había pasado en Chile en aquella época (1973) comencé a ver documentales, a preguntarles a mis padres, a leer. Cada cosa que conocía no hacía más que sorprenderme. Empecé a entender algunas cosas. El Chile de hace 30 años era muy distinto del Chile de los años 2000. Supe que en Chile había habido un dictador, aún peor, mi padres vivieron en esa época, su adolescencia se desarrolló ahí y de hecho se conocieron en aquel periodo. Este dictador, Pinochet, era un militar, un gobernante que condenaba a aquellos que no pensaran igual que él. A medida que iba aprendiendo más sobre el pasado, volvía a ver la película. Era sorprendente, casa vez entendía más. Entendía lo que era la UP, entendía lo que eran los momios, comprendí lo que pasó antes del golpe de estado, cada vez todo me hacía más sentido. El revivir la película muchas veces fue una fuente de conocimiento para mí.  Comencé a comprender las implicancias que tiene la política en la vida de las personas, pues dentro de toda la ficción que existía detrás de la película había una realidad.

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Considero que Machuca no llevó a formar una opinión en mí, por el contrario, me llevó al interés en tomar una posición. Y el tomar esa posición no viene dada por una opinión escuchada de mis padres, de hecho, sus opiniones con respecto a ese periodo las he podido escuchar ya avanzado el tiempo, sino más bien nace de un proceso personal de observación de lo sucedido en ese periodo. De ambos realidades, los que están a favor y en contra.

Sunday, October 7, 2018

¿Por qué este blog?

¿Por qué este blog?
El presente blog surge en el marco de la realización del curso Educación y Formación Valórica, Semestre Primavera 2018, del DEP, Universidad de Chile.

Inicialmente, en él se presentarán experiencias autobiográficas de socialización política de los autores: Vanessa Luna, Sebastián Salinas y Consuelo Villagrán. Estos relatos darán las bases para ir perfilando el tema del presente blog, el cual estará orientado a caracterizar, de acuerdo a nuestras experiencias, la influencia del período de dictadura en Chile, bajo el mandato de Augusto Pinochet, en la educación del país y en la formación y quehacer docente. Por lo tanto, más que un sitio acabado, se dará a conocer el proceso que le irá constituyendo.

Además, en la realización del blog se irá incluyendo distintos materiales relacionados al tema escogido, los cuales pretenden generar un diálogo entre la ciudadanía y lo político con la escuela.

¡Les invitamos a ser parte de este proceso!

Les saludan,

Vanessa, Sebastián y Consuelo.

Plan de Formación Ciudadana

El desinterés de los jóvenes por la política, el funcionamiento actual de los gobiernos, la corrupción, entre otros, ha llevado a cuestiona...