Relato de mis primeros encuentros con ideas políticas.
Consuelo Villagrán Sandoval
El recuerdo que tengo de mis primeras nociones relacionadas con
aspectos políticos viene de mi infancia, específicamente, de mi entorno
familiar más cercano. Mi familia es pequeña, está constituida por mi madre, mis
dos hermanas, mi hermano, mi abuela materna y mi abuelo materno. Durante mis
primeros años de vida, y durante mi adolescencia de manera esporádica, vivimos
todos juntos, todos los de este núcleo familiar que menciono, lo que provocaba
que las relaciones fueran muy estrechas y casi no hubiera espacio personal o
privado. Los adultos tenían conversaciones de todo tipo ignorando que nosotros,
los menores, estábamos siempre ahí, recibiendo e interpretando los mensajes que
iban y venían. De entre las muchas cosas que escuchábamos de mis abuelos y de
mi mamá, estaban estos mensajes de postura política que eran radicales y los
entendíamos como única verdad.
Mis abuelos vivían en Villarrica para la época de la dictadura, y mi
madre vivió su niñez y adolescencia durante ese período. Ellos, en aquel
momento, tenían buena situación económica porque mi abuela tenía algunos
negocios que les daban ganancias necesarias para mantener a la familia. Mi mamá
siempre me ha contado que durante su niñez tuvo un buen pasar, tenía lo que
quería y que sus padres (mis abuelos) tenían bienes y buenos ingresos.
Yo no entiendo mucho de economía y política, pero ahora pienso que tal
vez este estilo de vida que había alcanzado mi familia influía en las opiniones
que tenían respecto de la situación política del país bajo el mando de Augusto
Pinochet. Era de todo el tiempo escuchar a mi abuelo decir: “comunistas de
mierda”, “Pinochet vino a arreglar el país”, “Pinochet hizo lo que se debía
hacer”, o a mi abuela que decía cosas como “ese es mi general”. Yo no hacía
preguntas, porque la forma decidida e inflexible en la que hablaban me daba a
entender que las cosas eran así y no había vueltas que darle. Por ahí, entre
las conversaciones, escuchaba: “Pinochet limpió al país de la delincuencia” lo
que me hacía pensar que realmente así había ocurrido y que, por supuesto, era
algo bueno… ¿quién no iba a estar de lado de un mandatario que hiciera frente a
la delincuencia?
Bueno, a medida que crecía fui entendiendo las cosas de otra manera y
cuestionando todo aquello con lo que crecí creyendo.
Dentro de este núcleo familiar del que partí hablando había una
persona más. Crecí, en los años 90, con uno de mis primos (político) con el que
fuimos muy cercanos y mi afecto por él es el mismo que tengo por mis hermanos.
Él era unos tres años mayor que yo, compartíamos muchas actividades y lo
admiraba. Él representaba para mí una imagen de hermano mayor.
Mi primo desde su pubertad comenzó a involucrarse en problemas relacionados
con drogas y delincuencia, sin embargo siempre seguimos unidos: yo admirándolo
y él cuidándome. Así, siempre vi de cerca las cosas que hacía, pensaba y todo
aquello que le gustaba o no. Comenzó el período en que él escuchaba música de
Ska-P, un grupo español de música punk, y de otros similares. Era fanático y se
identificaba con las letras de esas canciones. Comenzó a cambiar su apariencia,
a usar mohicano de colores chillones, pantalones negros ajustados, bototos y
cadenas. Me pedía que cosiera sus pantalones para que le quedaran más ajustados
y, por supuesto, yo lo ayudaba. Me hizo partícipe de su ideología y me
explicaba por qué se consideraba “panky”, me decía “estoy en contra del racismo
y del sistema”. Yo estaba de acuerdo con lo del racismo, lo otro no lo entendía
mucho, pero me vi enfrentada a un coche abrupto con respecto a lo que opinaba
el resto de mi familia, eso con lo que crecí hasta el momento en que mi primo
me mostró otro modo de pensar.
Con toda esta influencia, y estos coches ideológicos era natural
querer saber quién tenía la razón, qué era mejor, o al menos entender de qué
hablaban. Así, fui consultando más y armando mi propia película, cuyos
creadores fueron mi familia y mi primo. De la producción comencé a encargarme
yo, hasta hoy.



